domingo, 21 de mayo de 2017

De placer, orgasmos e inhibiciones




El placer es expansión, mejor dicho, expansión después de la contracción. 
Tu capacidad de entrega al placer tiene que ver con la predisposición a SOLTAR, aflojar, dejar pasar y circular. 
Parece tan fácil, abrirse, confiar, aflojar y... qué lejos nos queda a menudo!

 El movimiento de todo lo vivo es el ir y venir entre expansión y contracción, entre angustia y placer, las dos son igual de importantes, la respiración es así, las mareas, y una cosa muy importante: nuestro sistema neurovegetativo que va del "sistema simpático" este es el del estrés-contracción, el que nos prepara para la lucha o la huída, y el "sistema parasimpático", que nos ayuda a recargarnos y descansar. La expresión emocional también tiene esa función, la emoción nos carga y su expresión nos descarga, además de ayudarnos a vivir plenamente la emoción. La división de las células también sigue ese patrón de carga y descarga.
Asi es también el movimiento del orgasmo. Tras una carga y contracción llevada al límite, sobreviene una descarga y una relajación. Es la expresión del movimiento de la vida. Pulsante, fluyendo entre la angustia y el placer. Dice Wilhem Reich que la sexualidad es expansión, de dentro hacia fuera y la angustia es contracción, de fuera hacia dentro. Han de existir las dos, en constante movimiento.

Pero, ¿qué pasa cuando la contracción no da paso a la relajación? ¿cuándo somos incapaces de disfrutar e inconscientemente nos boicoteamos el placer? si os ocurre esto, os cuesta soltar y  entregaros enteramente al placer, es porque hay un mecanismo de inhibición que ha quedado fijado. Es porque hay creencias, tabúes, patrones inconscientes de defensa que le dicen al cuerpo "no sueltes! no aflojes! no confíes! peligro!!" Todos estos mecanismos están fijados por una contracción crónica de la musculatura, porque en algún momento el placer estuvo amenazado por el castigo o no pudo ser gratificado, entonces aparece la contención. Y si esta contención es sostenida en el tiempo, se fija instaurando un circuito cerrado de estrés. Esto quiere decir que ante una situación parecida todo el mecanismo de inhibición se pondrá en marcha para protegernos, es decir, puede que toque aflojar para sentir el placer, pero que el circuito cerrado de estrés no suelte la tensión.

Contenemos el placer y contenemos la expresión de las emociones desde bien pequeñas, obedeciendo para sobrevivir. Contrayendo nuestros músculos lisos y estriados, cerrando la pelvis, inmovilizando. Después, sentimos orgasmos muy genitales, de descarga de tensión que no se expande por todo el cuerpo, que no tienen su centro en el útero, desconectados a veces de los sentimientos sexuales y de amor. No tenemos idea de la capacidad que podríamos tener para abrirnos más y más al placer. Cuando la expresión sexual es gozosa los orgasmos pueden ser más intensos, viviéndose con todo el cuerpo y los sentidos, sintiéndonos integradas y no divididas. Cuerpo, mente, sentidos, energía, emociones... todo a una.

Pero resulta que nos hemos socializado en un patriarcado que suprime el deseo de las mujeres, (y pervierte la sexualidad sana de hombres y mujeres) alejándonos de nuestros cuerpos. La educación se basa en la represión, más o menos sutil, de nuestra sexualidad desde todos los ámbitos. En la familia, con los modelos de nuestros padres y su afectividad, con los abusos, (que son mucho, pero mucho más comunes de lo que se cree), con el control excesivo de esfínteres tempranamente, con la prohibición de tocarse, de expresar emociones, de mover el cuerpo libremente. El tiempo pasado en la escuela, horas y horas sentadas en sillas, y así una larga lista de como todo el entramado social y cultural se funde con la represión interiorizada. Según Casilda y siguiendo a Reich, la represión de la sexualidad tiene un fin, el sometimiento en una cultura que utiliza la vitalidad de otros para que unos pocos acumulen poder, para eso se necesitan personas sumisas, sin deseo. Y es que las personas en una posición de deseo y profundo amor propio, no se dejarían someter.

Es esta represión más interna la que tratamos de resolver en Diafreo y trato de ayudar a resolver en los talleres para mujeres. Esta represión traducida por el cuerpo en acortamientos crónicos de la musculatura, que provocan que en nuestras pelvis y en todo nuestro cuerpo haya menos vida. 
En mi trabajo veo a menudo cómo los músculos pélvicos suelen estar más contraídos en mujeres con dificultades sexuales, o enfermedades relacionadas con el aparato genital. A más tensión en una zona, más problemas relacionados y menos percepción de ella. Nos cuesta tener la conciencia situada en la pelvis (a diferencia de los orientales, para los que el "hara" es el centro), y mantenemos un sistema de estrés crónico defendiendonos del posible "peligro" de abrirnos al placer. Así vamos viviendo la vida al mínimo, y creyendo que es normal que tengamos miomas, dolores de reglas, quistes y demás, y creyendo que la sexualidad es lo que nos han vendido sin saber que todo el potencial está dentro nuestra, que el santo grial es nuestro útero y su capacidad creativa y placentera. Y yo me pregunto, que el centro dónde la vida se crea esté tan enfermo en tantas mujeres ¿no es un síntoma de algo? ¿lo hemos nomalizado?

Con el trabajo integrado de Diafreo puedes ir aprendiendo a soltar la musculatura profunda, lo que provocará en muchos casos que la memoria de la inhibición aparezca y serás acompañada a cambiar el circuito de estrés que quedó fijado, mediante la expresión de lo que no pudo ser expresado en su momento, para después poder habitar ese espacio nuevo con tu propia esencia, sintiendo más consciencia y presencia de la zona, más libertad de movimiento y sobre todo, pudiendo permitir la expansión, desde la confianza poco a poco adquirida con el trabajo, de que no habrá peligro. La Diafreo te ayuda a estirar la musculatura profunda de una manera muy precisa y eso da permiso al cuerpo a volver a su forma armónica a la vez que influye en la posición de la pelvis, de las piernas y del tronco,  ayudándote a cambiar tu percepción del mundo y el mensaje que envías corporalmente. 
Es un trabajo completo en todos los niveles, porque la sexualidad es la expresión de la Vida y del Ser y porque te ayuda a ser libre desde el interior.

La Diafreo trabaja por igual en mujeres y hombres, en individual o grupo, y para diferentes demandas físicas o psíquicas. Yo ofrezco, además de ese trabajo, uno enfocado a las mujeres y la conexión con sus úteros y su propio placer. 


Si te INTERESA profundizar en el trabajo corporal para conectar con tu útero, relajar sus tensiones y activar su energía profunda contáctame y te informaré de las diferentes propuestas para 2018, tanto en Barcelona como en Bilbao.




Estoy a vuestra disposición para dudas y aclaraciones!
carolizquierdo3@gmail.com

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