sábado, 3 de noviembre de 2012

BASES DE TRABAJO EN DIAFREO








Cuando  iniciamos  un  proceso  en  Diafreo partimos de una entrevista personal y una lectura corporal. Después  de  escuchar   cual  es  la  demanda  de  la  persona, propondremos  una  lectura en  la que observamos las  asimetrías del  cuerpo  respecto  a  su  eje, qué movimientos han quedado fijados, así como los bloqueos en la circulación energética. A partir de ahí proponemos una  línea  de  trabajo. 

La  propuesta pasará por liberar los  bloqueos, flexibilizando la  musculatura  contraída, utilizando estiramientos que se basan en el Método Mèziéres, siempre con la respiración presente, masajes profundos y estiramiento de fascias. Siempre  con  la  observación  de  las  compensaciones  que  puedan  aparecer  en  otros  puntos  del  cuerpo.

Se  propondrá implicación  en  el  trabajo y se solicitará constantemente la cooperación activa de  la persona proponiéndole  también un trabajo interior.

Se  tendrá  siempre  presente  la  liberación  de la  respiración. Para ello, se ayudará a desanudar los frenos que impiden la respiración espontánea, flexibilizando los  músculos  que  la  condicionan y la  fijan. Siempre teniendo  en  cuenta  los  diferentes planos  que  la  determinan: fisiológico, energético y emocional.

Pondremos  acento  en la conciencia corporal, en  la  capacidad  de  poder  habitar  o  rehabitar  todas  las  partes  del  cuerpo.  

En  cuanto  al trabajo energético, Observaremos el grado de retención de la energía, incidiendo  en liberar  su  contención y ampliar su  libre  fluir  desde  los  segmentos  mas  altos (cabeza, cuello, brazos ) hasta   los   inferiores (pelvis,  pies).
También se propondrá un trabajo activo para  transitar  con  la  conciencia  las  vías  que  los  estiramientos   y  masajes  hayan abierto, proponiendo la observación de imágenes, sentimientos o informaciones que puedan surgir en  este  momento.
Este  trabajo  implica también  al  sistema  nervioso  pues  cada nueva percepción o recuperación de un movimiento perdido, lo  implica, al  potenciar  el  establecimiento  de  nuevas  sinapsis. Éstas desaparecen si no se usan y se refuerzan con el uso, por lo que daremos importancia a la repetición, y a  ampliar los trabajos.

Si aparecen emociones estaremos  a  la  escucha  y facilitaremos su expresión (nunca de manera catártica) e integración (para facilitar el poder aceptar las propias emociones), dejando un espacio para que puedan ser elaboradas.

La expresión emocional del cuerpo se propone mediante movimientos, en  un  preciso  encuadre, que permitan  la  canalización de dentro a fuera de las  energías  y  emociones  retenidas que  se  habrán  liberado.
Si aparecen memorias,  y para que las personas no se queden atrapadas en ellas, traeremos la situación siempre al AQUÍ Y AHORA, para poder expresar lo que no pudo ser expresado y dar  una  canalización al círculo de estrés interno  causado por la situación pasada. Con ello buscamos recuperar la ASERTIVIDAD y la CONEXIÓN CON LA FUERZA.
La expresión es un derecho inalienable, y su represión es causa  de  problemas  físicos  y  psíquicos.

En el trabajo sobre  la actitud corporal, se invitará a la persona a comprender cuál  es  el  mensaje  que  transmite  con  su  actitud  corporal y  a  explorar sus  significados; también cuales  son  los  sentimientos  que  aparecen al  cambiarla.

Todos  estos  planos  de  trabajo: físico, energético, emocional nos  llevarán  a  la  conexión con el espacio interno, Este espacio que tiene una trascendencia fundamental porque es en él donde se sitúa la percepción y la conexión con la parte más auténtica de nuestro ser, con esta zona de luz, paz y sabiduría, que las circunstancias de nuestra vida  han dejado mas o menos cubierta, mas o menos escondida, donde  se  encuentra el punto neutro de la física cuántica.  Allí se  encuentra el núcleo de donde surge toda transformación.

Malén Cirerol

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